Referido a pasar desapercibido…

La  estupidez tienen muchas formas de presentarse, siendo de ellas la más difícil de identificar la que adopta las maneras y conducta de quien le pretende poner en evidencia.

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Una solución para Venezuela

¿Cuál es la solución al problema venezolano? En una reunión cualquiera en las que uno pudiera estar, escuchar las posibles soluciones a los problemas de Venezuela es tan irremediable como el no hablar de los problemas que la aquejan. Soluciones que se  concentran en dos aspectos que todos parecen percibir como de una magnitud algo similar : el político y el económico.
En lo político la respuesta es evidente:  retirar del poder a quienes lo ostentan y usan indebidamente, empezando por el presidente de la República, esto como la opción principal.
En lo económico las propuestas son más variadas, pues van desde la liberación del tipo de cambio, la dolarización  oficial de la moneda, asignación apropiada de divisas, respeto a la propiedad privada, por citar unas pocas. Se sea o no un profesional en estas materias, lo cierto es que todos los venezolanos nos hemos convertido, a la fuerza impuesta por las necesidades, en conocedores tanto de la materia política como de la económica gracias a la desquiciada realidad en la que estamos sumidos.

Al considerar las propuestas de solución, restringiéndolas a estos dos aspectos,  se me generan dudas, siendo de ellas, la más  relevante, la siguiente: ¿son acaso esos dos los problemas realmente?, y es que de la respuesta que se de a esta incógnita cabría preguntarse ,de igual manera, si solucionando el problema económico y el político se compondría  Venezuela. Aquí, la respuesta a ambas preguntas es un no.
A la situación que hemos llegado en Venezuela, y sin restarle el infame mérito a las cuestiones políticas y económicas, se lo debemos a una faceta más obvia, y quizás por eso más difícil de observar: en nuestro país la ética es solo un recurso discursivo y no una forma de vivir. Todo la problemática  económica y política que sufrimos parte de este aspecto, el ético.

Una forma sencilla de revelar este aspecto obvio pasa por detenerse a pensar si la corrupción, manifestada de todas las formas existentes en el obrar del gobierno, y por supuesto , en la de los propios ciudadanos,  no ha sido la fuente del que han emanado todas las distorsiones políticas y económicas que nos aquejan actualmente. Es aquí donde la segunda incógnita planteada anteriormente tiene cabida, pues resulta válido preguntarse si con la resolución de la economía y del sistema político venezolano necesariamente, y de forma simultánea, se corrige la conducta del venezolano, aquella que resulta tóxica e incompatible con una sociedad de libertades y desarrollo.

No puede haber progreso en una cultura cuando la idea del “bien común” esta supeditada a la idea del privilegio individual , del bienestar alcanzado en el individuo a costa del padecer de muchos. En el terreno de la política, si el servicio a los demás es contemplado como una forma de obtener y disfrutar privilegios , y hasta de derechos, que  sobrepongan los intereses de unos pocos a la de aquellos a los que se debe servir, pues es sencillo observar que el camino al populismo, al totalitarismo, a la opresión, y a otras formas degeneradas de gobierno,  estará libre de obstáculos. Esto aplica de igual manera a la economía, ya que esta comparte ese aspecto con la política, pues el control de la economía pasa a ser una forma indefectible de control  social y político. El no favorecer las oportunidades y las libertades de desarrollo para un individuo cercena igualmente las capacidades de desarrollo de la sociedad que le alberga, construyéndose de esta forma un circulo vicioso de difícil ruptura. Esto es evidente puesto que si no existe un compromiso ciudadano , guiado por principios de carácter ético, con el desarrollo económico y político , pues se dará al traste con cualquier intento de solución que pudiera intentarse a los problemas ya mencionados. La corrupción , no es un problema netamente ni político ni económico.

En la resolución de este problema ético se hace necesaria la participación de todos quienes hacen vida común en Venezuela, ya que sin esto la situación que actualmente se enfrenta quedará enquistada en forma crónica sobre los hombros de un pueblo que le llevará por tanto tiempo como sea el que se tome en tener y desarrollar consciencia de que esas cualidades morales , necesarias para la estabilidad social, política y económica, se hagan presente en su comportamiento. De ahí, que una labor importante del liderazgo actual es convocar, estimular y hacer resurgir en el pueblo la noción de que la ciudadanía, la solidaridad y el respeto a los demás , por citar las tres perspectivas más relevantes, son medios vitales en la corrección de cualquier problema nacional y que además  se constituyen en la vía a tomar para desarrollar el país con prosperidad y justicia.