Unidades.

Por cada beso uno mayor de regreso,

por cada beso una caricia,

por cada beso un deseo,

por cada beso se congela un momento,

con cada beso se detiene el tiempo,

por cada beso.

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Limbo

Abandonado por sus pensamientos,  ausente de su imaginación y sin espacio en sus recuerdos.  Así vaga purgando penas con la carga de sus vicios y defectos.  Convertido en un residente más del purgatorio, deambula aceptándose así mismo sin necesitar ni requerir  de redención ni perdón. 

Una sesión de psicoterapia más.

Te invito a una sesión de mi psicoterapia.
Mi psiquiatra es muy bueno, no usa sofá , tiene un confesionario , no usa manual médico alguno , se basa en la Biblia, no receta pastillas, sólo agua bendita, y siempre que lo visito tiene en la mano un folletico llamado ” Ritual Romano”. Nunca me recibe con un buenos días , o tardes según sea apropiado, sino con un “va de retro Satanás” y en lugar de estrecharme la mano siempre exhibe , en forma casi demencial, un crucifijo ante mi. Como se puede observar el tipo es un consumado bromista.
Las sesiones son muy alegres y agradables , conversamos en arameo y latín, esa es una de sus pocas faltas pues el pobre hombre no habla otras lenguas muertas, y siempre nos divertimos haciendo algo de levitación.
En esas sesiones siempre le muestro mis avances en la práctica del yoga haciéndole demostraciones de contorsionismo increíbles pero parece que con eso no logro que se sorprenda, ¡ ni siquiera cuando giro el cuello en 360 grados! ¡ Vaya que el tipo es duro de convencer!
Algunas veces las sesiones se ponen intensas, al punto que me hace suplicar clemencia o incluso hasta vomitar , cosa que en una oportunidad pareció no gustarle pues algo de lo que salió de mi, que parecía sopa de arvejas, cayó sobre esa especie de bufanda o banda que le gusta tanto usar.
Pero bueno, que más podría decir, a pesar de lo intensas y hasta extenuantes que pudieran parecer esas sesiones de psicoterapia siempre son de mucho provecho y diversión.
Hoy tengo nueva sesión y no dejo de estar ansioso por volver a escuchar su relato del “exorcizandis obsessis a daemonio”, ¡ no veo la hora de saber como este termina!