Referido a la prosperidad en Venezuela…

En Venezuela la “calidad de vida” quedó restringida y limitada a “vida”.

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Viaje al centro de la tierra.

No me lo esperaba. Había tomado una serie de consideraciones con la certeza de estarme preparando para lo que sería la travesía por venir, pero ni la más recelosa de las previsiones hubiese dado con las acciones necesarias para lo que me enfrenté. No pequé de incauto. En lo absoluto. Simplemente aquella empresa abrumó a mi pequeña humanidad .

Ya embarcado en aquel trayecto, fue imposible el retractarse de la aventura que suponía. Volver atrás era un imposible.  Simplemente no había camino por donde hacerlo ni deseo de regresar. Así fue ese comienzo, a la deriva , por aquel extenso territorio de tierras cálidas, de montañas, valles ,selvas y océanos. Diverso , mágico y asombroso. Cada paso que daba se hacía más exigente que los anteriores, y con ellos, cada centímetro ganado al agotamiento, se convertía en un pequeño triunfo. Así fue como progresé en las pruebas que se interpusieron en mi camino. Entre gozos, sacrificios y acudiendo a cuanta reserva de energía y ánimo tuviera conmigo , cruce todos y cada uno de aquellos paisajes vastos, con sus particularidades y con los retos que en aquellas tierras se me presentaron.

No fue fácil, y he de reconocer que hasta incluso el tiempo sucumbió a lo que logré. Tal vez se detuvo al inicio del viaje, tal vez cayó rendido en algún camino perdido o simplemente se desvaneció, lo cierto es que simplemente se detuvo, de ahí que mi percepción temporal no sea algo de lo que valí para registrar mi progreso.

De esa forma transcurrió mi travesía hasta que llegué al ansiado destino. Con tantas experiencias en mi lomo , tan extenuado, tan vivo y tan resuelto lo había logrado. Estaba allí. Lo había alcanzado. Enfrente de mí estaba el centro de la tierra, tan majestuoso y a la vez tan pequeño. Tan sólo una hendidura . Me aproximé a ella , sorprendido aun de estar en su adyacencias. Me incliné y la besé. Ese momento se me hizo eterno .

De repente algo me sacó de mi ensimismamiento cuando disfrutaba de mi ambicionado logro. Una risa, sutil y pícara ,acompañada de una caricia en mi cabeza  y de unas pocas palabras  -! Me haces cosquillas¡ – .

Levanté mi rostro y la mire, eso era algo que me gustaba, su risa. Dejé de besar su ombligo y empecé de inmediato un nuevo viaje, esta vez  hacia sus labios.

Colapso, choque.

He llegado a donde debía llegar.

Si antes o después, no es pertinencia del tiempo ni de la oportunidad.

Estoy donde debería estar, sin relevancia de las circunstancias ni intervención de la casualidad, pues donde estoy , soy.

Mi ubicación la determina mi existencia y no las páginas de un calendario ni mi marcha es determinada por las manecillas de un reloj.

No es conveniencia de puntos cardinales ni relevancia de la geografía pues mi planeta es mi cuerpo que divaga entorno a mi propio universo.

No es cuestión de crisis , de encrucijadas ni de personas, multitudes ni de un ego enfermo o una soledad extrema. Estoy donde estoy , llegue adonde llegué y así me habré de mover y de ubicar.

Estoy donde debo estar por que soy quien soy.