Fiona

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Fortaleciendo la lucidez con una demostración inesperada y desinteresada de genuino afecto perruno.

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Una relación verificable

San Cristóbal, viernes 16 de febrero de  2018.

Estimado amigo epistolar, en esta oportunidad  le presento la continuación del tema que nos ha ocupado en nuestras disertaciones acerca del poder. En esta ocasión la discusión estará dirigida al vínculo demostrable entre apoderado y sometido.

Espero que sea de su agrado.

UNA RELACIÓN VERIFICABLE

         Siguiendo con las características que dan forma al poder se discutirá aquella que le da visibilidad: el ser verificable.

     No puede establecerse la existencia del Poder si este no posee una presencia o existencia que de alguna forma sea conmensurable, perceptible, evidente o sensible. En la anterior sección se había establecido que el Poder requiere que dos o más cuerpos interactúen entre sí, mediante una acción específica del apoderado sobre el sometido. Precisamente la naturaleza de esa interacción, bien fuera que se diera por rechazo, indiferencia o sumación, debe poder ser observada en el sometido según sea la intencionalidad del apoderado.

     Esta relación , la de la aplicación de una fuerza y el resultado consecuente, no requiere ni demanda que la aplicación de la fuerza sea necesariamente observable, es decir, que sea manifiesta la acción del apoderado,  pero sí, y esto es vital, que se genere una acción en el sometido. A esto podríamos definirlo como la pasividad o la actividad en la relación de poder.

Pasivo y Activo

     La pasividad en la relación del poder es cuando el apoderado no necesita ejercer en forma activa ninguna acción para mantenerse como tal y el sometido actúa y responde de la forma que le ha impuesto el apoderado, bien sea que esta acción la realice por tradición, obligación, miedo o convicción, y sin esperar que el apoderado se manifieste de alguna forma. Podríamos decir, en cierta forma, que la acción del sometido ha sido una respuesta condicionada por el apoderado. Para ilustrar esto podemos tomar como ejemplo una familia en la que los hijos ( sometidos) actuarán de la manera que sus padres ( apoderados) desean que lo hagan, sin que estos últimos estén presentes. Situación que igual se demuestra en una sociedad, en la que los individuos miembros de la misma, mantendrán una conducta dentro de los parámetros sociales o legales que les agrupan tan sólo por el hecho de evitar sanciones o penas sin requerir la presencia o acciones de la autoridad. Esta presencia pasiva del poder tiene una dependencia importante de un tópico que se discutirá más adelante como lo es el de los símbolos del poder.

     La forma activa en la relación de poder está dada cuando el apoderado se manifiesta activamente como guía y regulador de la conducta que desea sea expresada por el sometido*. Esta manifestación activa puede surgir de la necesidad de reafirmación de su posición como apoderado, bien sea que lo haga por cuestionamiento que haga el sometido sobre dicha posición, a la necesidad de reclutamiento de nuevos sometidos bajo su poder o de recordatorio de su posición. Hay que aclarar que estas dos situaciones ocurren en tanto se constituya el poder en apoderado y sometido, pero hay otra forma en la que la relación de poder se manifiesta cuando no hay desequilibrio en el poder, es decir, cuando los cuerpos enfrentados tienen la misma fuerza. Sigue leyendo